Después de mes y medio sin echarle un vistazo a los mercados, al retomar el gráfico del Ibex compruebo que se ha estado apoyando y rompiendo las rayas que ya le tenía trazadas de antemano. En primera instancia resistencias que fueron insuperables y después soportes que ha ido destrozando uno tras otro.
Las rayas no dejan de ser puntos clave en los que el mercado tiene que decidir si es momento en el que toca rebotar o si ha llegado la hora de que pasen a mejor vida. Acertar con el punto es fácil, hacer lo mismo con la dirección no tanto. Es de esa duda de la que vive todo este mundillo de la bolsa.

Mirando el gráfico de largo plazo aparece una directriz alcista (perforada en una pasada de frenada de la última caída), de la que no está lejos el movimiento actual. Es posible que se la encuentre sobre los 8.000 puntos. Después de eso el siguiente punto clave son los anteriores mínimos.

En el gráfico más cercano puede observarse que el Vigía ha ido marcando también las pautas en forma de apoyos o rupturas de directrices. Lo más significativo son los retornos para tocar una línea ya perforada, es una confirmación de que la ruptura es un hecho.




















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