Vampiros

No era nuestro primer caso de vampiros pero estábamos visiblemente excitados. Tal vez fuera porque estrenábamos ropa de diseño, quizás por estar en "sweet home Alabama" o por los aún resonantes ecos del último concierto de la Calvin Klein Band. El caso es que en aquella colina al lado del cementerio se respiraba con dificultad.




Nos encontrábamos entre las tumbas de los más famosos vampiros del mundo. Estaban allí, en la ladera del monte, al lado del horizonte. Así tenían buena vista, evitaban el camino, le daban verde a los pinos y amarillo a la genista. Y no era el Mediterráneo, ya dije que era Alabama.


Destacaba sobre el resto de ilustres la presencia de "Especula" el príncipe rumano de las tinieblas, reposando esta centuria en tierras yankees tras ser expulsado de los mercados víctima de la volatilidad. También vimos la lápida que identificaba a "Nostimatu" , la criatura (no confundir con la nueva denominación administrativa para los bebés) especialista en chupar de los huéspedes de sus fondos con el terrorífico sobrenombre de "Gestorante el empapelador".


Casi temblando dimos con el cruel y despiadado "L'estat". Terminó adaptando su nombre al catalán tras su dependencia de CiU. Con una agencia dedicada plenamente a inventar nuevos métodos de tortura, ya fuese de forma directa o indirecta, llevaba generaciones chupando a los ciudadanos sin compasión. Era una cosa tremenda.


Con tanto leer lápidas no nos dimos cuenta de que empezaban a salir de las tumbas. Cuando nos giramos para recoger del coche nuestro cargamento de estacas para limpiar a la humanidad de esta lacra, se nos plantaron delante desafiantes. El pánico nos paralizó. Dejamos de respirar como si eso fuese a salvarnos. Scully me apretó con fuerza la mano. Era el fin.


L'estat se adelantó a sus compañeros. Avanzó firme y decidido hacia nosotros. Y nos habló. Su voz era un cuchillo que segaba la noche. Fría como el hielo. Dios, cómo desearíamos no estar allí. Sus palabras se retorcían por todo el valle. Se nos pusieron los pelos como escarpias.


- Ayyyyyyyyyyy, paaaaaaaaayos!... darnos aaargo. Ayyyyyy los paaaaayos!


NO HEMOS PARADO DE CORRER DESDE ENTONCES. YA PASAMOS WISCONSIN. PREFIERO LA MUERTE.

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