El nuevo prototipo de Ryanair

Los extraños sucesos que estaban teniendo lugar en el aeródromo de Flyme Tothemoon motivaron nuestra presencia en Maryland tras ser alertados por los vecinos. Los pilotos de pruebas de Ryanair estaban experimentando comportamientos que tendían al desorden neuronal... Uno creía ser un gallo, otro una vaca, un tercero se arrastraba y excavaba en el terreno buscando humedad... En fin, lo de siempre.

Amparados por la oscuridad de la noche decidimos entrar en la zona restringida. Después de caminar varios kilómetros unas potentes luces llamaron nuestra atención al otro lado de una colina. Al llegar a lo alto fuimos testigos de unos aparatos luminosos que se movían por el cielo con una velocidad increíble efectuando unas maniobras imposibles. La presencia de un helicóptero nos hizo desaparecer del escenario.

A la mañana siguiente y con el arma reglamentaria desenfundada entramos en el hangar donde se encontraban los modelos experimentales dispuestos a descubrir la verdad. Tuvimos que sortear el escudo humano formado por una docena de azafatas de Ryanair dispuestas a vendernos toda clase de baratijas, sorteos y "rasca-rasca"... Pero cuando al fin lo descubrimos, casi nos caemos de espaldas.

- ¿Un Seiscientos? -exclamé. El clásico vehículo abandonado por la industria del automóvil en 1.973 se encontraba retomado por la industria de la aviación y pilotado por... ¿por?

- ¡Señor, levante las manos! -exigió Scully apuntando al sujeto.

Bueno, lo cierto fue que le hizo caso. Pero en esta ocasión, cuando el piloto salió del seiscientos... eran cuatro los brazos que levantaba.

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