Nieva. Caminar por las aceras se había convertido en un reto. El frío exterior no debería afectarnos, pero los recortes presupuestarios cargados a la crisis nos habían dado de lleno. La calefacción se encendía una planta sí y otra no. Creo que el sótano no está siquiera considerado como planta. El día que sustituyeron la garrafa de agua por una de vodka no le encontré sentido. Ahora sí.
- Mulder, no podemos seguir fingiendo ataques de espíritus que vagan por la instalación del aire acondicionado, deja en paz la papelera.
- Pero... ¿Por qué narices?. Las medias cortaban al alza, el rsi sobrevendido, la acumulación evidente... ¿Por qué?..., los impulsos marcados, el apoyo en el canal, la resistencia superada con volumen... ¿Por qué?..., los beneficios con un aumento de dos dígitos respecto al año anterior, el precio próximo a su valor contable, el PER por los suelos... ¿Por qué?..., el diferencial de compras a favor, el inframondante por la nubes, las predicciones del brujo de la esquina, los posos del café... ¿Por qué?... ¡Por qué!
Ya no sentía el frío. Incluso mi enfado, a estas alturas, se trataba tan sólo de una pose. Pisotear las papeleras no era sino la rabieta de un niño que esperaba una regañina del padre. Hacía años que esa pregunta había sido contestada. Incluso cargado de vodka hasta las cejas era consciente, de que además de todo eso, había que tener suerte.




















0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada